Llegas a casa después de un largo y duro día. Madrugón, prácticas hasta la hora de comer, clases extras y una larga y aburrida tarde de estudio. En tu casa no se escuchan más que voces y el ambiente esta caldeado.
¿Decisión?
Pon la música y sube el volumen. Los problemas no se van a solucionar, pero puede que se escuchen un poco más bajito.
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